¿Cuántas veces te han dicho que hagas un DAFO para analizar tu negocio?
—“Identifica tus fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.”
Genial, suena profesional. Pero aquí está la trampa: un DAFO no arregla nada. Solo te dice lo que está mal o lo que podrías mejorar. ¿Y luego qué?

Aquí es donde entra el CAME. Porque hacer un DAFO sin un CAME es como detectar una fuga de agua y no cerrar la llave. El CAME no te deja en el análisis; te lleva a la acción.


¿Qué es el CAME y por qué es lo que necesitas?

El CAME es el paso que transforma tu diagnóstico en movimiento:

  • Corregir tus debilidades. No basta con identificarlas; necesitas estrategias concretas para superarlas.
  • Afrontar las amenazas. No solo las reconozcas, actúa para neutralizarlas o adaptarte a ellas.
  • Mantener tus fortalezas. Porque lo que te hace fuerte hoy puede desaparecer mañana si no lo cuidas.
  • Explotar tus oportunidades. Las oportunidades no esperan. Si no las agarras tú, alguien más lo hará.

El CAME es el mapa para pasar de la teoría a la práctica.


Lo que he visto en empresarios que no hacen un CAME

Como mentor, he trabajado con empresarios que aman los DAFO. Identifican cada punto, lo ponen en colorines y lo guardan en una carpeta. ¿El problema? No hacen nada con eso.

  • Detectan debilidades, pero no las corrigen.
  • Reconocen amenazas, pero las dejan pasar.
  • Identifican fortalezas, pero las dan por hechas.
  • Ven oportunidades, pero llegan tarde.

¿El resultado? Están igual que al principio, pero con un documento bonito que no sirve para nada.

Por qué el CAME es tu verdadero aliado

Porque no se queda en el diagnóstico. Te obliga a moverte:

  • Corregir: Si sabes que tienes debilidades, actúa. No puedes construir un negocio sólido sobre puntos flacos.
  • Afrontar: Las amenazas no desaparecen porque las ignores. Tienes que enfrentarlas con estrategias claras.
  • Mantener: Tus fortalezas son tu ventaja competitiva, pero si no las cuidas, las perderás.
  • Explotar: Las oportunidades no se quedan quietas. Si no las aprovechas, alguien más lo hará.

El CAME no te deja excusas. Te obliga a tomar decisiones y a ejecutarlas.

Cómo aplicar el CAME en tu negocio

  1. Coge tu DAFO y desmenúzalo.
    No lo dejes como un análisis teórico. Por cada punto, escribe acciones concretas:
  • ¿Qué necesitas corregir?
  • ¿Qué puedes hacer para afrontar las amenazas?
  • ¿Cómo vas a mantener tus fortalezas?
  • ¿Qué pasos tomarás para explotar las oportunidades?
  1. Prioriza lo urgente.
    No puedes hacerlo todo a la vez. Enfócate en las acciones que tendrán el mayor impacto en el menor tiempo.
  2. Hazlo un hábito.
    El CAME no es algo que haces una vez y te olvidas. Revísalo, ajústalo y actualízalo constantemente.

Un consejo para empresarios que quieren resultados, no análisis bonitos

El DAFO puede ayudarte a identificar dónde estás. Pero el CAME es lo que te lleva a donde quieres estar.

Deja de pensar, empieza a actuar. Corrige, afronta, mantén y explota. Porque los negocios no se construyen con teorías, se construyen con decisiones claras y acción constante.

Vamos a dejar los diagnósticos atrás, a ejecutar con fuerza y, como siempre, a hacer billetes.

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