🎵 Cashflow, qué bonito nombre tienes… Cashflow, vete tú a saber dónde te metes… 🎵

Si no sabes qué canción es, tranquilo, puedes ir al youtube después y poner, La cabra mecánica, buscas la canción Felicidad y le pillas el estribillo, ya verás como te gusta.

Pero mi objetivo de hoy, no es que aprendas una canción, hoy vengo a intentar que cojas hora en el tatuador y te tatues (donde más te guste) esta bonita y sonora palabra: CASHFLOW.

Y dirás, tanto significado tiene, ni te imaginas…

Hablemos claro. Facturar es fácil. Llenar la agenda de reuniones, también. Pero tener un flujo de caja positivo… ¡eso sí que es arte! Porque el cashflow no es un número más en tu Excel; es el aire que respira de tu proyecto. Sin él, no hay proyectos, no hay nóminas y no hay sueños que se cumplan.

Cashflow: El oxígeno de tu negocio

Vamos a hablar claro: el cashflow no es un concepto financiero aburrido. Es la diferencia entre tener un negocio de verdad, o la creencia de que tienes un negocio (puedes re-leerlo varias veces).

Muchos empresarios piensan que “cashflow” es un término reservado para los contables, como si fuera ese primo aburrido que nadie quiere invitar a la cena de Navidad. Error. El cashflow es el invitado estrella. Es la base, el centro, la clave de todo.

¿Por qué? Porque sin flujo de caja, tu negocio se convierte en un gigante de cristal: puede parecer impresionante por fuera, pero está a un golpe de romperse en mil pedazos.

Facturar mucho es bonito, pero sin Cashflow es pura fantasía

¿De qué te sirve facturar millones si no ves un duro hasta dentro de seis meses? Eso no es un negocio, es un deporte extremo. Y no uno divertido, por cierto.

El cashflow positivo no solo significa que el dinero entra. Significa que entra a tiempo para pagar sueldos, invertir en nuevos proyectos y, lo más importante, mantenerte a flote sin sudar cada vez que abres tu cuenta bancaria.

¿Por qué el Cashflow debería ser tu obsesión?

Déjame ser claro: si en tus reuniones no hablas de cashflow, estás jugando al borde del abismo.

1. Porque facturar no es suficiente.
Puedes cerrar contratos por un millón de euros, pero si los cobras en 180 días y tienes que pagar tus facturas en 30, adivina quién va a estar rezando al banco.

2. Porque el cashflow te da poder.
Con un flujo de caja positivo, tienes libertad para decidir:

  • ¿Invertimos en esto? Sí.
  • ¿Contratamos a más personal? Vamos a ello.
  • ¿Cenamos sushi de verdad esta noche? Por supuesto.

3. Porque sin cashflow, estás cavando tu tumba.
No importa lo que vendas ni cuánto, si el dinero no fluye, el negocio se para. Y cuando el negocio se para, los sueños también.

Cómo hacer del Cashflow tu nueva religión

Si crees que exagero, te reto a algo: haz del cashflow la palabra que más digas en tu día a día. Haz que aparezca en cada conversación, en cada correo, en cada pensamiento.

  • ¿Reunión de equipo? “¿Cómo afecta esto al cashflow?”
  • ¿Llamada con un cliente? “¿Cuándo cerramos los términos de pago?”
  • ¿Cita romántica? Bueno, quizá aquí no… pero seguro que lo estás pensando.

Tres claves para dominar el Cashflow como un PRO

  1. Haz que el cashflow sea más importante que la facturación.
    La facturación es un número bonito en tu balance. El cashflow es el número que decide si puedes pagar la luz.
  2. Controla los plazos como un maniático.
    Si tus clientes pagan tarde y tus proveedores exigen pronto, estás en problemas. Negocia, renegocia y renegocia otra vez hasta que el flujo sea favorable para ti.
  3. Crea un colchón de seguridad.
    El cashflow no siempre es predecible. Pero si tienes una reserva para imprevistos, no tendrás que vender un riñón cuando llegue un bache.

El Cashflow como mantra empresarial

Hace años, en una de mis mentorías, un cliente me dijo:
—“No entiendo por qué mi negocio va mal si estoy vendiendo más que nunca.”
Mi respuesta fue sencilla:
—“Porque estás vendiendo a crédito y pagando al contado. Estás construyendo una montaña rusa en lugar de una autopista.”

Trabajamos en redefinir su enfoque: priorizamos clientes con pagos rápidos, ajustamos los plazos con proveedores y creamos un sistema para monitorear el flujo de caja cada semana.

¿El resultado? En tres meses, dejó de perseguir dinero y empezó a gestionarlo. Hoy, su negocio no solo está estable, está creciendo.

Cashflow, qué bonito nombre tienes…

Si no te acuerdas de nada más después de leer esto, recuerda esto:
El cashflow no es un número. Es un hábito, una obsesión, una forma de vida.

Haz camisetas con la palabra. Tatuátela en la frente (bueno, quizá no en la frente). Pero sobre todo, haz del cashflow la estrella de todas tus decisiones empresariales.

Porque al final, los billetes no llegan por suerte. Llegan porque el dinero fluye, porque estás en control y porque entiendes lo que realmente importa.

🎵 Cashflow, qué bonito nombre tienes… Cashflow, vete tú a saber dónde te metes… 🎵

Hagamos que sea tu hit de este 2025!!!!!

 

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