Hace unas semanas, alguien me habló de MUDA y pensé:
“Venga, otra palabrita japonesa para empresarios que quieren sonar místicos.”
Pero entonces me puse a investigar.
Resulta que MUDA no es solo un concepto cool. Es el secreto detrás del éxito de Toyota y la razón por la que Taiichi Ohno, su creador, revolucionó el mundo de la producción. Su obsesión: eliminar todo lo que no aportara valor, desde el tiempo que se perdía en un proceso hasta el material que sobraba en la fábrica.
¿El resultado? Toyota se convirtió en un referente mundial. Y yo… bueno, yo me obsesioné tanto que ahora quiero aplicar MUDA a todo: mi trabajo, mis clientes, hasta mi nevera (porque esos botes de salsas caducadas también son MUDA).
¿Qué es realmente MUDA?
MUDA es como esa silla de tu salón que solo sirve para acumular ropa. Es el “desperdicio” que parece inofensivo, pero que, en el fondo, te está quitando espacio, tiempo y energía.
En el mundo empresarial, MUDA son:
- Reuniones que pudieron ser un email.
- Procesos largos y llenos de pasos innecesarios.
- Clientes que no pagan, pero te exigen como si fueran accionistas.
- Proyectos que arrancas porque suenan bien, pero que no tienen ni pies ni cabeza.
Taiichi Ohno identificó 7 tipos de MUDA que son como los siete pecados capitales de la productividad:
- Sobreproducción: Hacer más de lo que necesitas.
- Esperas: Tiempo muerto esperando algo o alguien.
- Transporte: Mover cosas de un lado a otro sin sentido.
- Procesos innecesarios: Hacer tareas que no aportan valor.
- Inventario excesivo: Acumular por miedo a quedarte corto.
- Movimientos innecesarios: Como buscar bolígrafos que siempre desaparecen.
- Defectos: Todo lo que haces mal y tienes que repetir.
La historia que me convirtió en fan de MUDA
Esto me recuerda a un cliente al que mentorizo. Vamos a llamarlo “Carlos”. Carlos tenía un negocio que parecía prometedor, pero cada vez que analizábamos su sistema, aparecían fugas por todas partes:
- Reuniones eternas con clientes que no cerraban nada.
- Inventario que nadie compraba.
- Horas revisando correos que ni siquiera eran importantes.
Le dije:
—Carlos, estás ahogado en MUDA. Y si no lo eliminas, este barco se hunde.
¿Lo hizo? Sí. ¿Dolió? También. Pero ahora su negocio es como una máquina engrasada: ágil, eficiente y mucho más rentable.
Cómo aplicar MUDA sin ser Japonés (Ni Toyota)
- Haz una limpieza radical.
Mira cada rincón de tu negocio (y de tu vida) y pregúntate:
- ¿Esto aporta valor?
- ¿Esto es necesario?
Si la respuesta es no, ya sabes qué hacer.
- Dale prioridad a lo que importa.
Olvídate de las reuniones de dos horas y empieza a medir tu tiempo como si fuera oro. - Crea sistemas.
Los procesos caóticos son tierra fértil para el MUDA. Diseña sistemas claros, simples y eficientes. - Haz del MUDA un hábito.
No basta con eliminarlo una vez. Como el polvo, siempre vuelve. Así que revisa continuamente y mantén el orden.
Por qué deberías amar MUDA (Aunque odies decirlo)
Porque MUDA no es solo un concepto para empresas. Es una filosofía de vida. Te obliga a preguntarte:
- ¿Dónde estoy gastando mi energía?
- ¿Qué estoy haciendo que no tiene sentido?
- ¿Cómo puedo simplificar para avanzar más rápido?
Y te aseguro algo: cuando aplicas MUDA, no solo mejora tu negocio. Mejora todo. Desde tus ingresos hasta tu tiempo libre. Porque, al final, el éxito no es acumular más, sino quedarte con lo que realmente importa.
El Reto
Hoy te propongo esto:
Haz una lista de todo lo que haces, consumes o soportas a diario. Luego márcalo como “aporta valor” o “es MUDA”. Y elimina sin piedad todo lo que caiga en la segunda categoría.
¿El resultado? Más tiempo, más energía y, sí, más billetes. Porque los negocios no crecen con exceso, crecen con eficiencia.
Así que dime: ¿Qué MUDA vas a eliminar hoy?