En el mundo empresarial, tu boca es tu arma. No importa qué tan bueno sea tu producto o servicio, si no sabes usarla, estás fuera del juego antes de empezar. Y aquí no hay término medio: o sabes hablar y construir, o te quedas en el ruido o, peor aún, en el silencio.
Hoy quiero hablarte de las tres especies que habitan este fascinante zoológico empresarial:
- Las boquitas que no saben abrirse.
- Las bocas que saben exactamente cómo y cuándo hablar.
- Los bocazas, esos que gritan mucho pero nunca dicen nada.
Esto no es un test de personalidad, es un espejo. Y te aviso desde ya: si te sientes atacado, probablemente sea porque hay algo de verdad que necesitas escuchar.
Boquitas: los fantasmas del mercado
¿Sabes cuál es el problema de las boquitas? Que no existen.
Tienen grandes ideas, productos brillantes y servicios que podrían cambiar las reglas del juego. Pero nadie lo sabe porque no se atreven a decirlo.
Son esas personas que en una reunión tienen algo importante que aportar, pero se quedan calladas. Que tienen miedo de incomodar, de parecer demasiado agresivas o, peor aún, de equivocarse.
¿Resultado?
Oportunidades perdidas.
Si eres una boquita, déjame decírtelo sin rodeos: el silencio no paga facturas. Los negocios no premian la modestia ni el miedo a alzar la voz. Si no te atreves a hablar, a defender lo tuyo, a venderlo con pasión, alguien más lo hará. Y mientras tú sigues con tus dudas, ellos estarán cerrando tratos.
Mi consejo para ti:
Aprende a usar tu voz. No te estoy pidiendo que grites o que te conviertas en un bocazas, pero si no empiezas a practicar, seguirás siendo invisible. Y los invisibles, en este juego, no sobreviven.
Bocas: los que juegan en la liga de los grandes
Aquí es donde quieres estar. Las bocas son esas personas que saben exactamente qué decir, cómo decirlo y, lo más importante, cuándo callarse.
No se pierden en charlas vacías ni en rodeos innecesarios. Hablan con propósito, con intención. Cuando negocian, lo hacen desde una posición de fuerza. Y cuando venden, no solo ofrecen un producto, ofrecen una solución que el cliente no sabía que necesitaba hasta que ellos lo dijeron.
Cuando una boca entra en una sala, la gente escucha. Porque saben que lo que tienen que decir importa, y porque no desperdician su voz en cosas que no suman.
¿Cómo puedes convertirte en una de estas bocas?
- Prepárate. Las bocas no improvisan. Saben exactamente qué quieren conseguir antes de abrir la boca.
- Habla con propósito. Si no estás añadiendo valor a la conversación, mejor cállate.
- Sé claro y directo. Nada de rodeos ni palabrería. Los grandes negocios se cierran con frases sencillas y contundentes, no con discursos eternos.
Bocazas: los reyes del ruido
Y ahora llegamos a los bocazas. Ah, los bocazas…
Son esas personas que no pueden dejar de hablar. Prometen de todo: resultados imposibles, contactos inexistentes, ofertas milagrosas. Hablan tanto que no te dejan espacio para respirar. Pero cuando rascas un poco, te das cuenta de que no hay nada detrás.
El problema de los bocazas es que, a corto plazo, funcionan. Enganchan a la gente con sus promesas vacías, pero el castillo de naipes no tarda en derrumbarse. Y cuando eso pasa, nadie vuelve a confiar en ellos.
Por qué los bocazas siempre pierden:
- Porque confunden ruido con impacto.
- Porque la gente no es tonta; puede que engañes a algunos, pero no a todos, y mucho menos durante mucho tiempo.
- Porque los negocios reales no se construyen con palabras bonitas, se construyen con resultados.
Mi consejo aquí es simple:
Si eres un bocazas, cállate y ponte a trabajar. Porque hablar sin tener nada que ofrecer es la manera más rápida de cavarte tu propia tumba profesional.
¿Qué tipo de boca eres? Elige bien, porque de eso dependen tus resultados
Ahora, hablemos en serio. En el mundo de los negocios, tu boca es tu herramienta más poderosa. Puede ser el puente que te lleve al éxito o el obstáculo que te haga caer de cabeza.
Pregúntate esto:
- ¿Estás usando tu voz para construir o para destruir?
- ¿Hablas lo justo y necesario o te pierdes en el ruido?
- ¿Eres alguien que inspira confianza o alguien que genera dudas?
Si no estás seguro de las respuestas, es hora de hacer un cambio. Porque en este zoológico empresarial, no hay lugar para la neutralidad.
Tres lecciones clave para usar tu boca con propósito
- Habla solo cuando tengas algo que decir.
El ruido no vende. Los negocios reales se construyen con claridad, propósito y mensajes que resuenen. - No temas incomodar.
Si tu mensaje no genera una reacción, no está siendo lo suficientemente fuerte. Atrévete a decir lo que otros callan, pero hazlo con inteligencia. - Rodéate de otras bocas poderosas.
Nada eleva más tu juego que rodearte de personas que saben hablar, negociar y construir. Aprende de ellos, absorbe sus lecciones y llévalas a tu terreno.
Elige tu bando, pero hazlo ya
Al final del día, el mundo no está hecho para las boquitas ni para los bocazas. Está hecho para los que saben hablar, negociar y venderse con seguridad.
Si eres una boquita, empieza a practicar. Si eres una boca, afila tu mensaje. Y si eres un bocazas… bueno, ya sabes lo que tienes que hacer.
Así que dime:
¿Vas a quedarte en tu esquina o vas a usar tu boca para abrir puertas, cerrar tratos y facturar como nunca?