La mayoría de los emprendedores creen que tener éxito es cuestión de «creer en su idea» y «trabajar duro». Que si le ponen ganas y publican suficiente contenido en redes, el dinero llegará solo.

Lo siento, pero eso es como creer que si corres con los ojos cerrados acabarás en la meta y no estampado contra una farola.

El mundo de los negocios está lleno de ilusos que piensan que la clave es “ser diferente”, cuando en realidad la clave es ser inteligente.

Y aquí es donde entra el método Double Diamond, que no es un curso caro de gurús de marketing, ni un esquema bonito para poner en una presentación. Es un modelo que, si no aplicas, estás básicamente lanzando dardos a ciegas y esperando que alguno dé en el blanco.

Deja de creer que las buenas ideas aparecen en la ducha.
Deja de confiar en la intuición como si fueras un chamán de los negocios.
Y empieza a trabajar con un sistema que separa a los genios estratégicos de los aficionados motivados.

Si no usas el Doble Diamante, sigues confiando en la improvisación, en el instinto y en esa vocecita interior que te dice que “esto seguro que funcionará”… hasta que te das cuenta de que no. Y entonces te toca culpar a la crisis, al algoritmo o a la mala suerte.

¿Quieres saber por qué las empresas grandes siguen ganando mientras el 90% de los emprendedores se estrella?

Porque no se la juegan. No improvisan. Siguen métodos que funcionan. Métodos que han demostrado ser efectivos. Métodos como el Double Diamond, un modelo de pensamiento divergente y convergente que te hace dejar de perder el tiempo en ideas mediocres y enfocarte en las que realmente tienen futuro.

Si alguna vez has sentido que trabajas un montón, pero avanzas poco…
Si has lanzado algo que creías brillante y resultó ser un fracaso…
Si alguna vez te has preguntado cómo demonios hacen algunos para siempre acertar en sus negocios…

La respuesta es simple: Usan métodos como este.

Así que sigue leyendo, porque hoy te voy a contar cómo funciona el Double Diamond, cómo sacarle el máximo provecho al pensamiento divergente y, sobre todo, cómo dejar de tomar decisiones de negocio como si estuvieras jugando a la ruleta.

¿Qué demonios es el Double Diamond y por qué nadie te lo enseñó antes?

El Double Diamond (del término «double diamond», en inglés) no es un concepto para adornar presentaciones y sonar inteligente en reuniones. Es una metodología creada por el British Design Council en 2005, basada en el modelo de divergencia-convergencia del lingüista húngaro-estadounidense Béla H. Bánáthy (1996).

Dicho de otra forma: se dieron cuenta de que la mayoría de la gente intenta solucionar problemas antes de entenderlos bien, y que por eso la mayoría fracasa.

El modelo se basa en un principio tan simple como demoledor: antes de lanzar una idea, asegúrate de que es la mejor posible.

La mayoría de negocios no cierran porque el mercado es injusto o porque “los clientes no entienden el producto”. Cierran porque sus dueños se saltan el paso más importante: explorar todas las opciones antes de decidirse por una.

El Double Diamond se divide en dos fases, cada una con su propio proceso de pensamiento:

1️⃣ Divergente: Exploras, investigas, recoges toda la información posible. Aquí no tomas decisiones, solo amplías tu visión.
2️⃣ Convergente: Filtras, decides y ejecutas. Aquí eliminas lo que no sirve y te quedas con lo realmente potente.

O lo que es lo mismo: primero abres la mente, luego la cierras con precisión quirúrgica.


Cómo funciona (y por qué deberías tatuártelo en la frente)

El Double Diamond te obliga a seguir cuatro pasos fundamentales.

🔷 Primer Diamante: Asegurar que el problema que intentas solucionar es el correcto.

1️⃣ Descubre:
Aquí es donde empiezas a abrir la mente. En lugar de asumir que ya sabes todo, sales a investigar.

  • Hablas con clientes reales.
  • Observas la competencia.
  • Analizas tendencias.
  • Preguntas en foros, encuestas, redes.
  • Escuchas lo que la gente realmente necesita.

Si vendes zapatillas y crees que el problema es “la falta de modelos exclusivos”, pero al preguntar descubres que lo que la gente busca es comodidad para estar horas de pie sin que duelan los pies, tu visión cambia radicalmente.

2️⃣ Define:
Después de absorber toneladas de información, llega la parte de hacer limpieza. No puedes resolverlo todo. No puedes lanzar mil ideas a la vez. Así que aquí defines el problema real y concreto.

Ejemplo:
Mal planteado: “Voy a hacer unas zapatillas con diseño exclusivo”.
Bien planteado: “Voy a crear zapatillas ultracómodas para personas que están muchas horas de pie.”

Cuando defines bien el problema, el resto del proceso se vuelve fácil.


🔷 Segundo Diamante: Encontrar la mejor solución antes de arruinarte.

3️⃣ Desarrolla:
Ahora sí, es momento de volverte loco con ideas. No te quedes con la primera solución que se te ocurra, porque probablemente sea la más obvia (y la obviedad rara vez es la mejor opción).

Si descubriste que la gente quiere zapatillas cómodas, aquí podrías idear:

  • Zapatillas con tecnología de amortiguación avanzada.
  • Modelos personalizables según el tipo de pisada.
  • Un sistema de venta con pruebas gratuitas de 30 días.

Piensa sin restricciones. La mejor idea siempre nace después de descartar muchas opciones mediocres.

4️⃣ Entrega:
Ahora toca testear antes de volverte loco fabricando mil unidades. Si has llegado hasta aquí, lo inteligente es probar en pequeño antes de escalar.

Ejemplo:

  • Lanza una encuesta con prototipos a ver cuál gusta más.
  • Crea una landing con preventa para medir interés.
  • Fabrica 100 pares y mira la respuesta antes de producir en masa.

Si la respuesta es buena, escalas.
Si no, ajustas y repites.
Pero nunca te la juegues sin validar antes.

¿Por qué sigues sin aplicarlo?

La mayoría de emprendedores fallan por estas razones:

Confían demasiado en su intuición y poco en los datos.
Se enamoran de su idea y no del problema real del cliente.
Piensan que su solución es perfecta desde el primer día (spoiler: nunca lo es).
Lanzan sin testear y luego culpan al mercado por «no entenderlos».


Cómo hacer que esto funcione en tu negocio (antes de que sea tarde)

1️⃣ Sal de tu cabeza y habla con clientes. No eres un genio. No adivines. PREGUNTA.
2️⃣ No resuelvas el problema equivocado. Puede que estés arreglando lo que a nadie le importa.
3️⃣ Genera mínimo 10 ideas antes de decidir. La primera es casi siempre la peor.
4️⃣ Testea en pequeño. Si tu idea es basura, mejor enterarte ahora que después de hipotecar tu casa.

 O usas el Doble Diamante o sigues perdiendo el tiempo

Aquí no hay medias tintas.

Si aplicas el Doble Diamante, creas una empresa con sentido, basada en datos, con clientes fieles y ventas predecibles.

Si no lo aplicas, sigue con tus reels motivacionales y tus frases inspiradoras en Instagram.

Ya nos veremos en el funeral de tu negocio.

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