SIN ANESTESIA: gustar es para las fiestas, los brindis y las cenas de Navidad. Los negocios no se construyen con likes, palabras bonitas ni sonrisas. Se construyen con necesidad.

Y si tu cliente no siente que te necesita como el aire que respira, te lo digo ya: no te va a comprar.

No es que quiera ser duro, pero aquí no estamos para andar con rodeos. Lo veo constantemente con las personas que mentorizo: tienen productos increíbles, servicios impecables, pero sus clientes solo les “quieren” o les “gustan”.

¿El resultado? Facturación estancada, cambios de proveedor a la mínima oferta barata, y horas preguntándose “¿qué estoy haciendo mal?” El problema no eres tú.

Estás en la liga de los simpáticos, y déjame decirte algo: ahí nadie gana billetes.

Me gustas, te quiero o te necesito: ¿en qué liga juegas en los negocios?

Estas tres frases, que parecen sacadas de una película romántica, son mucho más que eso: son el termómetro de tu relación con tus clientes. Porque en el mundo empresarial, no se trata de que te quieran, se trata de que te necesiten.

¿Dónde estás tú? Vamos a descubrirlo.

“Me gustas”: El purgatorio de los negocios
El me gustas es la zona cómoda… para el cliente, no para ti. Es el abrazo tibio del mercado. Esa tierra de nadie donde tu cliente te dice:

—“Tu producto está bien.”
—“Déjame pensarlo.”
—“Podría funcionar, pero ya te llamaré.”

¿Sabes lo que significa esto? Nada. Absolutamente nada.
Un me gustas no cierra ventas, no paga facturas y no te lleva a ningún sitio. Es la tumba de los negocios que no se atreven a diferenciarse, a incomodar ni a dejar una huella.

“Te quiero”: El amor pasajero
Cuando el cliente te dice te quiero, muchos empresarios se creen invencibles. Confía en ti, te compra e incluso puede recomendarte. Pero cuidado: no confundas te quiero con te necesito.

Aquí no eres único, solo eres conveniente. Y la conveniencia dura lo que tarda en aparecer alguien más barato, más rápido o con un envoltorio más atractivo.
En esta liga, ser reemplazable no es un riesgo, es un hecho.

“Te necesito”: La tierra prometida
El te necesito es donde está el dinero de verdad. Es el lugar donde no importa el precio, la competencia ni el envoltorio. Porque para tu cliente, tú no eres una opción, eres la opción.

Un cliente que te necesita no compara. No busca alternativas. Te elige porque sin ti, su vida, su negocio o sus resultados se complican. Este es el lugar donde las empresas construyen imperios, y es el único lugar donde deberías querer estar.

Cinco pasos para conquistar a tu cliente y que diga “te necesito” (y no solo “me gustas”)

  1. Sé irresistible, no barato.
    En el mundo de los negocios, como en las relaciones, los clientes quieren lo mejor, no lo más barato. Deja de competir en precio y ofrece algo tan valioso y único que no puedan ignorarte.
  2. Haz que no puedan vivir sin ti.
    Un cliente que te necesita es como ese amor que no puede imaginarse un día sin ti. ¿Cómo logras esto? Generando resultados tan espectaculares que no tengan más remedio que elegirte siempre.
  3. Comunica tu encanto con claridad.
    Si tu cliente no entiende qué haces o por qué eres diferente, jamás pasará del “me gustas” al “te necesito.” Como en cualquier conquista, deja claro desde el principio lo que ofreces y por qué eres único.
  4. Dale motivos para pensar en ti todo el día.
    Haz que tus soluciones, productos o servicios resuelvan sus problemas tan bien que cada vez que se enfrenten a un reto piensen: “Esto solo lo puede hacer él/ella.”
  5. Haz que tu cliente no quiera mirar a nadie más.
    Cuando ofreces algo irremplazable, el cliente no busca alternativas. Tu objetivo no es ser una opción entre muchas, sino ser la única persona (o empresa) que pueda resolver sus necesidades.

La diferencia entre jugar en las ligas bajas y asaltar la banca

La gran diferencia entre me gustas y te necesito no está en lo que haces, sino en cómo lo presentas y lo defiendes. En si estás dispuesto a incomodar, a elevar tus estándares y a hacer que tus clientes sientan que sin ti no hay juego.

En el me gustas, eres un extra en la película del cliente.
En el te quiero, eres un secundario que cumple su papel.
En el te necesito, eres el protagonista absoluto.

¿Dónde estás tú ahora mismo?
Sé honesto. Mírate en el espejo de tu negocio y pregúntate:

—¿Soy indispensable o fácilmente reemplazable?
—¿Mi cliente me necesita o solo le agrado?

Si no estás en la liga del te necesito, tienes trabajo que hacer. Porque los billetes no llegan a los simpáticos. Llegan a los valientes que se atreven a diferenciarse, a incomodar y a ser imprescindibles.

Y ahora dime, ¿vas a seguir jugando en la liga de los que gustan, o te vas a convertir en alguien que nadie pueda reemplazar?

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