Hace unos días, Raquel, una de las personas que mentorizo, llegó a nuestra sesión con la cara de quien lleva horas dándole vueltas a algo sin encontrar salida.

—Tengo que tomar una decisión importante y no sé por dónde empezar —me soltó casi al borde del colapso.

¿Sabes esa sensación? Esa en la que cada opción parece un callejón sin salida, y el miedo a equivocarte te deja paralizado. Así estaba Raquel.

Le sonreí y le dije:
—Tranquila, hoy vamos a aplicar una regla que, una vez la conozcas, nunca más vas a soltar: la regla 10-10-10.

Ella me miró como si le hablara de un juego infantil.

—¿Qué es eso?

—Es simple —le expliqué—. Cuando tengas que tomar una decisión difícil, piensa:

  1. ¿Cómo te afectará en 10 minutos?
  2. ¿Cómo te afectará en 10 meses?
  3. ¿Cómo te afectará en 10 años?

Raquel seguía con cara de escepticismo, pero aceptó intentarlo.

Cómo funciona la regla 10-10-10 (y por qué debería ser tu aliada)

Este concepto no es mío; lo creó Suzy Welch, y no es otra cosa que un marco mental para poner perspectiva a tus decisiones. En vez de quedarte atrapado en el caos inmediato, lo amplías, lo llevas al futuro y lo reduces a lo esencial.

Por ejemplo, digamos que estás considerando dejar tu trabajo para emprender.

  • 10 minutos: Sentirás miedo y euforia al mismo tiempo.
  • 10 meses: Si trabajas duro, probablemente ya tengas un cliente o dos, quizás un camino más claro.
  • 10 años: Podrías estar liderando un negocio exitoso que te dé libertad y propósito… o podrías haber aprendido lecciones que ahora te hacen más fuerte.

¿Ves la magia? Te obliga a pensar más allá del corto plazo, a visualizar las consecuencias reales y a decidir desde un lugar más consciente.

Lo que aprendió Raquel

Volvamos a Raquel. Su dilema era clásico: ¿Seguir invirtiendo tiempo en un proyecto que no le daba resultados inmediatos o abandonarlo para volver a la “seguridad” de su antiguo empleo?

Le hice las tres preguntas:

  1. 10 minutos: “Si dejo el proyecto, sentiré alivio… pero también un nudo en el estómago por la sensación de haber renunciado.”
  2. 10 meses: “Si sigo, quizás no vea resultados inmediatos, pero estaré más cerca de mis objetivos. Si vuelvo al trabajo anterior, probablemente me sentiré atrapada.”
  3. 10 años: “Si sigo con el proyecto, podría construir algo increíble, algo que realmente amo. Si no, sé que me arrepentiré por no haberlo intentado.”

La decisión era clara. Raquel decidió seguir adelante, pero ahora con un plan más estructurado y menos miedo al fracaso.

5 lecciones que puedes aplicar ahora mismo

  1. No te quedes en el presente. Las decisiones basadas solo en lo inmediato suelen ser impulsivas. Piensa más allá.
  2. Considera las implicaciones futuras. ¿Tu elección de hoy te llevará más cerca o más lejos de tus objetivos a largo plazo?
  3. Acepta las consecuencias. No hay decisiones perfectas, pero cada paso que tomes es una lección.
  4. Desdramatiza. Ver las cosas en perspectiva te ayuda a quitarles el peso innecesario.
  5. Decide y avanza. La parálisis por análisis es peor que un error.

Un consejo de mentor

La regla 10-10-10 no es magia. No te garantiza que todo saldrá bien. Pero lo que sí te asegura es claridad, foco y la tranquilidad de haber tomado una decisión con conciencia.

Así que la próxima vez que te enfrentes a un dilema, detente, respira y aplícala. ¿10 minutos, 10 meses, 10 años? Porque, al final, la vida no se mide solo por lo que haces, sino por las decisiones que tomas y cómo las usas para avanzar.

Y tú, ¿estás listo para tomar tus decisiones con menos miedo y más perspectiva?

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